Se cierra un episodio, se inicia
otro. Cambiamos de año, cambiamos de etapa. Algunos propósitos se quedan,
otros, cumplidos o no, desaparecen y dejan paso a nuevas metas. Cumplirlas en
365 días parece un reto fácil de superar.
2013 no ha supuesto grandes
cambios en mi vida. Aquí estoy, frente al ordenador de mi cuarto, relatando los
hechos que más han hecho mella. La primera mitad del año ha sido bestial, con
todas las letras. Como digo siempre, los sábados eran un día remarcado en mi
calendario. Lo mejor de toda esa primeran mitad fue Carnaval, sin duda alguna.
La foto que nos hicimos, junto con todos los recuerdos, quedará guardado para
siempre. Pero... algo falló cuando lo que parecía una pequeña familia, símbolo de
unidad, compañerismo, de felicidad, comenzó a desmoronarse sin poder hacer
nada. Aun a finales de 2013 sigo intentando reconstruirlo otra vez, pero parece
que mis esfuerzos son en vano. Personas que se van, personas que vienen.
Algunos a los que veía cada semana llevan meses sin dar señales de vida, y
personas con las que apenas me llevaba ahora las veo casi cada semana. Me
gustaría cambiarlo, pero no está en mi poder.
¿Qué puedo remarcar de este año?
No gran cosa. Tenía las expectativas muy altas: ‘los 16 van a ser bestiales’.
Me equivoco muy a menudo. Los eventos de la cultura japonesa se llevan la
palma: Japan Wneekend y salón del manga -de este último, me encantó más el de
2012, pero no me quejo, pude desvirtualizar y pasar unas horas con Angy-. En
verano conocí en persona a Jara, aunque, por mala organización del tiempo, sólo
pude estar una hora escasa con ella. Con los BTW, como ya he dicho, la primera
mitad del año fue genial: carnaval, Harlem Shake y All Star Barnatwitteros, después de esa
tarde me llevé una pelota firmada por la gran mayoría de ellos. Es otro de mis
pequeños tesoros. Y el año se cerró con un enorme concierto de Imagine Dragons -y quiero dar las gracias a Martí, Pol y Pawla en especial por hacerlo mucho más llevadero-.
‘Toda acción tiene una reacción igual
y opuesta.’ Mis acciones han sido toda la toma de decisiones… más malas que
buenas. Si no hubiese actuado como actué en ciertas situaciones, seguramente
ahora estaría escribiendo una reflexión distinta. Cuando lo más fácil es
estancarse en los errores y vivir bajo la esclavitud de la autocompasión, es el
momento de aprender de los fallos. Me arrepiento de un número bastante elevado
de decisiones, pero no servirá de nada estancarse ahora.
Ojalá este 2014 traiga consigo
buenas nuevas. 2013 no ha sido en absoluto mi año. ¿Hacer un listado de cosas
pendientes? Nunca llegaría a cumplirlo, me rendiría o me cansaría de ello
enseguida. Este 2014 lo quiero dedicar a aquello que verdaderamente me gusta y
me hace feliz. No, ni yo mismo sé lo que haré todavía. Pero tengo claro que
seguiré relatando mis pequeñas ideas, pensamientos y experiencias en este
pequeño rincón.
'¡Ah! Ser como un niño el día de Año Nuevo.'
(¿¡Tan difícil es llegar a ser
feliz!?)
V.