Más que un texto literario, esto servirá para desahogarme y aprovechar las horas muertas.
¿Dónde está mi verano? Todavía no ha venido. Aquí sólo tengo la misma rutina de siempre y calor, mucho calor.
Desde el momento en que empiezan las clases, desde el momento en que te sientas en ese pupitre viejo lleno de pintadas, desde el momento en que tus compañeros empiezan a hacer las mismas tonterías y bromas de siempre, tienes ganas de que pasen nueve meses y vuelva a ser verano. Y eso, ¿por qué? A mí el verano no me gusta.
Sí, has leído bien, el verano no me gusta. Y te preguntarás por qué hago una afirmación tan extraña si, para un estudiante como yo, tener tres meses de vacaciones debe de ser lo mejor... ¿O no? Tres meses. A inicios de este, puede parecer un período excesivamente largo de tiempo. Tienes mil planes en la cabeza: salir a correr para ponerte en forma, empezar una nueva dieta, aprender a cocinar nuevos platos, ponerte al día con tus series favoritas, leer montones de libros, salir casi todos los días con tus amigos, y un larguísimo etcétera. Y, en un breve pestañeo, miras el calendario y te das cuenta de la fecha. Finales de Agosto, ya queda menos para empezar otra vez... ¿Dónde han quedado todos esos planes? Siguen ahí, en tu cabeza, y ahí se quedarán hasta el próximo Junio, cuando el calor vuelva al acecho.
¿Mi verano? No está siendo muy diferente a lo que he descrito. Excepto por un ligero detalle: yo lo empecé sabiendo cómo lo iba a terminar. Lo empecé sabiendo cómo iba a pasar un gran número de tardes: encerrado en casa y frente al ordenador, con música puesta y aislado de la sociedad, con un calor que es agobiante y con ganas de que termine lo más rápido posible. Últimamente no estoy teniendo demasiada suerte en lo que a vida social se refiere. Sí, sigo saliendo los sábados, pero es lo que llevo haciendo todo el año. Buscaba algo diferente. Podría haber hecho algo diferente. Pero, ¿tenía a alguien con quien hacerlo? Creo que no. Ya sabes, esas películas americanas en las que un grupo de amigos se pasan el verano haciendo locuras y trastadas, una tras otra. Ya sabes, cuando son felices.
Con la mirada perdida, observo por la ventana y reflexiono. En ese momento, es cuando me doy cuenta de que algo va muy mal. La pregunta de siempre sigue ahí: ¿Cómo he llegado a esto? ¿Qué estoy haciendo? La respuesta es sencilla: nada. Y si sigo así, tampoco es que vaya a cambiar demasiado. Busco, busco y no encuentro. 'I need a hero', dice una canción. Quizá yo necesite eso, alguien que... ¿me salve? Puede que esté exagerando.
De todos modos, un verano con amigos es mucho mejor a un verano de los míos. Son, literalmente, tres meses de mi vida desperdiciados. Espero que el destino me tenga preparado algo para el próximo Junio. Si no es así, me encargaré personalmente de remediarlo.
V.
martes, 20 de agosto de 2013
domingo, 16 de junio de 2013
Tardes de domingo.
Llevo alrededor de dos horas sentado en mi cuarto frente al monitor del ordenador de sobremesa, con el móvil al lado, haciéndo prácticamente nada. El móvil no suena, nadie habla. Leo y navego por internet, cual caminante a la deriva, sin rumbo.
Hay algo sobre lo que reflexiono desde hace varias semanas. ¿Os
habéis parado a pensar alguna vez sobre las decisiones que tomamos a lo largo
de nuestra vida? Lo sé, soy muy joven y no debería pensar en ello, simplemente
es un tema que da para pensar y debatir un rato bastante largo. Os recomiendo dos películas que tratan muy bien estos temas: "Las posibles vidas de Mr. Nobody" y "El efecto mariposa".
'En la calidad de mis decisiones está la arquitectura de mi propia vida.'
Decidir antes dos o más opciones. Opciones que posiblemente
en ese preciso momento no las tengo en cuenta. Debo actuar rápido y, eso mismo
hago, actúo sin pensar. No hay tiempo suficiente. ¿O sí? No estoy del todo seguro. En los momentos decisivos de nuestra vida, no solemos tener en cuenta lo que podrá pasar cuando realizamos ciertas acciones o decimos ciertas palabras. 'Actúa sin pensar en las consecuencias porque ni tú, ni yo, ni nadie sabe lo que puede pasar a continuación.' Dicen que cada vez que tomamos una decisión se genera un pequeño universo alternativo con la opción u opciones que no hemos tomado. ¿Sería mi vida diferente si en algún momento hubiese actuado de una forma distinta a la que hice? Pero, ¿para mejor o para peor? Son preguntas que me quitan el sueño muchas noches. No lo sé. Y tampoco tengo manera de averiguarlo. Con el paso del tiempo he llegado a arrepentirme de algunos hechos pasados. '¿Por qué lo hice?' Me pregunto. Habría condicionado todo de otra manera. Podría ser más feliz, podría conocer a otras personas, podría tener otros ideales, gustos, amigos, hábitos, aficiones... Todo podría ser completamente diferente a la actualidad. Aunque, de vuelta al presente, este es el modo de vida que he obtenido, y yo mismo me labraré mi futuro tomando mis propias decisiones.
'Es muy probable que las mejores decisiones no sean fruto de una reflexión del cerebro sino del resultado de una emoción.'
Se nos van a presentar muchas opciones a lo largo de nuestra corta existencia, pero está en nosotros el qué camino escoger. Una vez lo tomes, síguelo hasta el final, reflexiona, actúa, lucha por conseguir lo que deseas. Pero cuando lo necesites, tómate tu tiempo piensa sobre lo que quieres y lo que harás por ello. Tu vida puede cambiar en un momento. Mas tampoco te demores demasiado, pues puede que cuando hayas elegido lo que quieres hacer sea demasiado tarde para llevarlo a cabo. ¿Un consejo? Disfruta del momento.
'Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las
decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o
certeza de que estás decidiendo correctamente.'
V.
viernes, 19 de abril de 2013
Desde dentro.
Esto es algo que escribí hace unos días y que quizá debería compartir con vosotros.
"Tranquilos, que ya sé que no me echabais de menos.
Escribo. Escribo porque lo necesito y porque la escritura me necesita a mí. Últimamente he dejado de ser yo mismo. Supongo que no es más que una mera etapa de eso a lo que llaman adolescencia. Nada me salía bien, todos los pequeños destellos de luz que podía haber se apagaban poco a poco. ¿Sabéis qué es lo más irónico de todo? Que yo veía cómo mi vida se derrumbaba y lo único que hacía era quejarme. ¿Por qué? Porque soy humano, chicos. Todos, absolutamente todos, tenemos nuestros momentos de grandeza y de flaqueza. Una persona puede ir acumulando daños, puede sufrir en silencio, puede no querer preocupar al resto de gente que le conoce. Pero, realmente, lo único que consigue actuando de esa manera es autolesionarse, pues todo el cúmulo de negatividad, sin querer, acaba por derrumbar el muro que poco a poco queremos construir. Pero, ajeno a todo esto, mi problema viene de antes. Mi problema viene cuando yo soy mi propio problema. Sí, yo. Un chico que él mismo se genera sus problemas, y con eso me refiero a que lo que busco, de algún modo u otro, es que cuando empeoro o creo una mala situación por haberme ido de la lengua o haber dicho lo que pienso, intento refugiarme haciéndome la víctima buscando así la comprensión y el perdón de esas personas. Pero decidme: ¿acaso todo ser humano no necesita notar, recibir y saber que tiene el cariño, la amistad y el amor de otras personas? Yo creo que sí. Todos y cada uno de nosotros necesitamos sentirnos queridos y apreciados por alguien. Desgraciadamente, existen personas que son muy exigentes, pues aunque otros te digan lo que en realidad es, que son tus amigos, que te quieren, tú no creerás sus palabras hasta que veas sus actos, quieres de verdad te lo demuestren y, por si fuera poco, tú no te das cuenta de que no haces eso mismo que estás pidiendo. Aquí esta otro de mis fallos. He llegado a un punto en el que no sé valorar eso, pues ya he tenido demasiadas palabras vacías en la vida, y, por favor, no más.
El jueves día 28 de Marzo desaparecí completamente, o eso intenté, de toda red social y contacto no físico-visual con cualquier persona. Como un cobarde, dejé toda mi vida aparcada, con los problemas que acababa de causar y me alejé de las discusiones, los malos ratos, el dolor y el sufrimiento. Sufrimiento, porque fastidié algo sagrado: una amistad. O dos. O tres. La cosa es que fue por lo que ya he mencionado arriba. Desaparecí porque intentaba hacerme la víctima de nuevo. No estoy del todo seguro, aunque tengo la ligera sensación de que hice lo correcto. Necesitaba tiempo para apartarme de la sociedad en sí, necesitaba tiempo para hacer una autovaloración personal y hacer una reflexión sobre mi vida, qué estaba haciendo bien y qué estaba haciendo mal. Eliminé WhatsApp, Twitter, no entro a Facebook… ¿He llegado a alguna conclusión? No del todo.
“Estas dos semanas… han sido muy duras para mí, aprendiendo a confiar en la gente… a no romper esa confianza: ‘¡déjame ayudarte, dime en qué estás pensando!’ ‘Si te abandonas a ti mismo, abandonarás al mundo.’ ‘Tú ya no eres más mi compañero tío, tú eres… ¡mi amigo!’.”
Algo sí he decidido. A veces, me viene a la memoria el esbozo de un chico que no veo desde hace un par de años. Era joven, un poco infantil, se pasaba el día en casa jugando a la consola, no tenía muchos amigos, y le era demasiado difícil hablar con una chica. Pero él era risueño, siempre intentaba alegrar a las personas fuera como fuese, muchas veces acababa soltando alguna chorrada para hacer reír al prójimo, siempre veía el paso de la vida como algo positivo. ¿A quién no le gustaría tomar su ejemplo? Personalmente, yo quiero ser como él. Toda persona con sentimientos tiene sus buenas y sus malas rachas. Me parece que ya va siendo hora de que las malas terminen y deje paso a lo bueno que está por venir… ¿o no? Se aproxima una época de cambios en mi vida. Quizá no esté del todo preparado, pero es lo que necesito. Es momento de hacerle frente a los problemas y decir: ‘¡Eh! ¡Estoy aquí! ¡Vamos, venid a por mí, que acabaré con todos vosotros!’ Pero tampoco quiero cambiar mi manera de ser. ¿Me estoy explicando? Quiero y no. O sólo una parte. Procuraré conservar todo lo bueno, si es cierto que tengo algo. No se me da demasiado bien explicarlo.
Saber por qué he acabado decidiendo esto es un tanto complicado, o quizá la cosa más simple del mundo. Estoy seguro de que muchos hablarán mal de mí a mis espaldas, que se reirán de mí, que me criticarán y que esperarán que me afecte lo que hagan. Y lo hará. Y tendré malos ratos, me costará enfrentarme a ello y hacerme a la idea, pues lo quiera o no, me derrumbo a la mínima y toda esta basura de tema me cuesta mucho sacarla adelante. Como también es cierto que en persona soy mucho más cerrado que cuando chateo a través de una pantalla. Sinceramente, siempre me había gustado el rollo oscuro e interesante aunque no pegase conmigo. Pero también es verdad que estoy en una etapa en la que si no disfruto de la, aunque poca, libertad que tengo, si no me marco unos objetivos e intento conseguir lo que me propongo, habré fracasado en la vida. No quiero dejar de perderme los buenos momentos, pues también los hay. Que para unas situaciones uso la cabeza antes que el corazón, pero para otras es todo lo contrario. Y es que cuando debería utilizar una hago uso del otro. Estoy en una etapa en la que debo caer y volver a levantarme, incluso los más sabios tienen errores y aprenden de ellos. Estoy en una etapa en la que nada es verdad y todo está permitido. Estoy en una etapa de inicio en la vida real.
Es aquí donde me paro. Hoy dejo este escrito, conforme he tecleado cada una de las letras, me he intentado mentalizar de todo lo que me viene encima cuando pulse el botón de ‘twittear’… ojalá sea leve. No voy a dejar de sentirme solo. No voy a dejar de esperar actos que demuestren esas palabras que puedo escuchar o leer. Pero voy a dejar de construir una torre con los materiales equivocados. Hoy dejo este escrito que dentro de unos días retomaré, haré reflexión, y sabré si realmente lo estoy haciendo bien.
‘+Entonces, ¿qué camino escogerás? ¿El de la luz? ¿O prefieres la oscuridad? –El del medio. +¿El camino del crepúsculo al anochecer? –El camino de la noche hacia el amanecer.’"
V.
"Tranquilos, que ya sé que no me echabais de menos.
Escribo. Escribo porque lo necesito y porque la escritura me necesita a mí. Últimamente he dejado de ser yo mismo. Supongo que no es más que una mera etapa de eso a lo que llaman adolescencia. Nada me salía bien, todos los pequeños destellos de luz que podía haber se apagaban poco a poco. ¿Sabéis qué es lo más irónico de todo? Que yo veía cómo mi vida se derrumbaba y lo único que hacía era quejarme. ¿Por qué? Porque soy humano, chicos. Todos, absolutamente todos, tenemos nuestros momentos de grandeza y de flaqueza. Una persona puede ir acumulando daños, puede sufrir en silencio, puede no querer preocupar al resto de gente que le conoce. Pero, realmente, lo único que consigue actuando de esa manera es autolesionarse, pues todo el cúmulo de negatividad, sin querer, acaba por derrumbar el muro que poco a poco queremos construir. Pero, ajeno a todo esto, mi problema viene de antes. Mi problema viene cuando yo soy mi propio problema. Sí, yo. Un chico que él mismo se genera sus problemas, y con eso me refiero a que lo que busco, de algún modo u otro, es que cuando empeoro o creo una mala situación por haberme ido de la lengua o haber dicho lo que pienso, intento refugiarme haciéndome la víctima buscando así la comprensión y el perdón de esas personas. Pero decidme: ¿acaso todo ser humano no necesita notar, recibir y saber que tiene el cariño, la amistad y el amor de otras personas? Yo creo que sí. Todos y cada uno de nosotros necesitamos sentirnos queridos y apreciados por alguien. Desgraciadamente, existen personas que son muy exigentes, pues aunque otros te digan lo que en realidad es, que son tus amigos, que te quieren, tú no creerás sus palabras hasta que veas sus actos, quieres de verdad te lo demuestren y, por si fuera poco, tú no te das cuenta de que no haces eso mismo que estás pidiendo. Aquí esta otro de mis fallos. He llegado a un punto en el que no sé valorar eso, pues ya he tenido demasiadas palabras vacías en la vida, y, por favor, no más.
El jueves día 28 de Marzo desaparecí completamente, o eso intenté, de toda red social y contacto no físico-visual con cualquier persona. Como un cobarde, dejé toda mi vida aparcada, con los problemas que acababa de causar y me alejé de las discusiones, los malos ratos, el dolor y el sufrimiento. Sufrimiento, porque fastidié algo sagrado: una amistad. O dos. O tres. La cosa es que fue por lo que ya he mencionado arriba. Desaparecí porque intentaba hacerme la víctima de nuevo. No estoy del todo seguro, aunque tengo la ligera sensación de que hice lo correcto. Necesitaba tiempo para apartarme de la sociedad en sí, necesitaba tiempo para hacer una autovaloración personal y hacer una reflexión sobre mi vida, qué estaba haciendo bien y qué estaba haciendo mal. Eliminé WhatsApp, Twitter, no entro a Facebook… ¿He llegado a alguna conclusión? No del todo.
“Estas dos semanas… han sido muy duras para mí, aprendiendo a confiar en la gente… a no romper esa confianza: ‘¡déjame ayudarte, dime en qué estás pensando!’ ‘Si te abandonas a ti mismo, abandonarás al mundo.’ ‘Tú ya no eres más mi compañero tío, tú eres… ¡mi amigo!’.”
Algo sí he decidido. A veces, me viene a la memoria el esbozo de un chico que no veo desde hace un par de años. Era joven, un poco infantil, se pasaba el día en casa jugando a la consola, no tenía muchos amigos, y le era demasiado difícil hablar con una chica. Pero él era risueño, siempre intentaba alegrar a las personas fuera como fuese, muchas veces acababa soltando alguna chorrada para hacer reír al prójimo, siempre veía el paso de la vida como algo positivo. ¿A quién no le gustaría tomar su ejemplo? Personalmente, yo quiero ser como él. Toda persona con sentimientos tiene sus buenas y sus malas rachas. Me parece que ya va siendo hora de que las malas terminen y deje paso a lo bueno que está por venir… ¿o no? Se aproxima una época de cambios en mi vida. Quizá no esté del todo preparado, pero es lo que necesito. Es momento de hacerle frente a los problemas y decir: ‘¡Eh! ¡Estoy aquí! ¡Vamos, venid a por mí, que acabaré con todos vosotros!’ Pero tampoco quiero cambiar mi manera de ser. ¿Me estoy explicando? Quiero y no. O sólo una parte. Procuraré conservar todo lo bueno, si es cierto que tengo algo. No se me da demasiado bien explicarlo.
Saber por qué he acabado decidiendo esto es un tanto complicado, o quizá la cosa más simple del mundo. Estoy seguro de que muchos hablarán mal de mí a mis espaldas, que se reirán de mí, que me criticarán y que esperarán que me afecte lo que hagan. Y lo hará. Y tendré malos ratos, me costará enfrentarme a ello y hacerme a la idea, pues lo quiera o no, me derrumbo a la mínima y toda esta basura de tema me cuesta mucho sacarla adelante. Como también es cierto que en persona soy mucho más cerrado que cuando chateo a través de una pantalla. Sinceramente, siempre me había gustado el rollo oscuro e interesante aunque no pegase conmigo. Pero también es verdad que estoy en una etapa en la que si no disfruto de la, aunque poca, libertad que tengo, si no me marco unos objetivos e intento conseguir lo que me propongo, habré fracasado en la vida. No quiero dejar de perderme los buenos momentos, pues también los hay. Que para unas situaciones uso la cabeza antes que el corazón, pero para otras es todo lo contrario. Y es que cuando debería utilizar una hago uso del otro. Estoy en una etapa en la que debo caer y volver a levantarme, incluso los más sabios tienen errores y aprenden de ellos. Estoy en una etapa en la que nada es verdad y todo está permitido. Estoy en una etapa de inicio en la vida real.
Es aquí donde me paro. Hoy dejo este escrito, conforme he tecleado cada una de las letras, me he intentado mentalizar de todo lo que me viene encima cuando pulse el botón de ‘twittear’… ojalá sea leve. No voy a dejar de sentirme solo. No voy a dejar de esperar actos que demuestren esas palabras que puedo escuchar o leer. Pero voy a dejar de construir una torre con los materiales equivocados. Hoy dejo este escrito que dentro de unos días retomaré, haré reflexión, y sabré si realmente lo estoy haciendo bien.
‘+Entonces, ¿qué camino escogerás? ¿El de la luz? ¿O prefieres la oscuridad? –El del medio. +¿El camino del crepúsculo al anochecer? –El camino de la noche hacia el amanecer.’"
V.
miércoles, 20 de febrero de 2013
Carta de reflexión.
Unos van y otros vienen, y la fugacidad con la que esto sucede es impresionante. A lo largo de nuestra vida cruzamos más de un millón de miradas con gente totalmente desconocida, y, cada una, con su propia historia que contar.
Pero esta no voy a ser otro sinó yo mismo el que va a intentar narrar, o resumir, todo lo que está pasando por su cabeza ahora mismo. Ya no procuro que sea una entrada buena o mala, que guste o no guste, únicamente necesito desahogarme. ¿Sabéis? La música que le puse a este blog es de lo que mejor funciona cuando uno quiere relajarse, reflexionar y escribir.
Hace ya 50 días que dejamos atrás el año 2012. Querría haber hablado sobre ello antes... pero yo soy especial. Sinceramente, a mí se me hizo corto, muy corto, 2012. Si cierro los ojos, todavía recuerdo como si ayer fuera 17 de Febrero del año pasado. Fechas como esa no las olvidaré. ¿Por qué? Por Hachi. Ese acontecimiento fue lo que más me hizo cambiar a lo largo de todo el año. Descubrí un mundo totalmente nuevo para mí... en el cual era demasiado inexperto, y en el todavía me queda mucho por aprender. Demasiados recuerdos y sensaciones acumuladas, que en su momento explicaré. Pero si más no, quiero GRITARLE al mundo y darle las gracias a toda esa serie de acontecimientos que me hicieron crecer como persona, tanto en lo bueno como en lo malo. Hachiko, si no te hubiera conocido, ahora mismo no estaría escribiendo estas palabras. Gracias.
Pero el año no acabó ahí, más bien sólo estaba empezando. Que por Mayo, era por Mayo, cuando sin que ninguno de los dos lo pensaramos, apareció L. Gracias a L conseguí olvidar todo lo malo sucedido anteriormente, a partir de ese momento todo iría viento en popa. Y así fue. Gracias a L pude aprender a descifrar la verdad del interior de las personas con tan solo sus palabras, me hizo crecer aún más. Creo que te he dicho todo lo que te tenía que decir, y desde aquí, si estás leyendo esto, sólo puedo darte las gracias.
Aunque mi año fue algo más que dos personas. Viajé a Mallorca con mi clase, de fin de curso, viaje el cual será bastante difícil de olvidar. ¿Una de las razones? Allí pude ver y pasar una tarde con Sophie. Aunque parezca que no, le tengo demasiado aprecio. Fue, si no la primera, de las primeras personas con las que hablé y conocí en twitter. Y después de más de año y medio, aquí seguimos, Soft.
Hubo cambios, muchos cambios. Tras muchas guerras y debates, finalmente conseguí quedar con un grupo de amigos para ir a Barcelona a pasar la tarde. Primero vino la quedada dickstroyers, épica cuanto menos. Aunque el mejor plato fue el que vino después. Asistí a mi primera quedada twittera.
FRAN, MARÍA, ESTHER, MARTA, JESÚS, PAT, XANTAL, ANAÏS, MARÍA, CLAUDIA, CARLA, NAT. Y VOSOTROS, LOS TWITTEROS Y LOS BARNATWITTEROS. Gracias por haber compartido algún momento de vuestro año conmigo.
Y sin duda alguna, no podría resumir todo un año en sí en una sola entrada de un cutreblog, todo lo que puedo poner por aquí, es que, a final de este año, me he dado cuenta de que he cambiado, he crecido.
---------
Cuando un grupo de amigos se reúne una tarde cualquiera, nunca sabes lo que va a pasar, pero sabes que lo vas a pasar con ellos, y, por lo tanto, feliz.
Ahora es el turno de hablar de las quedadas twitteras. Es gracioso, porque llevo desde el 26 de Junio de 2011 en twitter y hasta Septiembre del año pasado no sabía nada de ellas. Parece ser, que cuando yo llegué el grupo ya estaba formado. Al principio iba con miedo. ¿Caería bien? ¿No caería bien? ¿Encajaría? ¿Cómo sería el resto de gente que iba a ir? Mi cabeza era un mar de dudas. Tuve suerte, pues iba con un amigo y él se encargó de... digamos que me orientó, de alguna forma. Llegamos tarde, como de costumbre. Había mogollón de gente... me imaginaba un grupito numeroso, pero no aquello. Podría contar... ¿unas 50 personas? Todos parecían buena gente.
Me quedé detrás de mi amigo, mientras él saludaba a todos los que conocía, yo intentaba presentarme, al menos. Una vez etuvimos todos, nos guiaron hasta la plaza del MACBA, que pareció ser el lugar donde se reunían todas las tardes. Una vez allí, cada uno se quedó junto a la gente con la que mejor se llevaba. ¿Yo? Al principio no sabía qué hacer. No conocía nadie, y como ya sabréis, soy demasiado tímido e inseguro. Pero en ese momento, aparecio Nat. Era la única a la que conocía desde antes de ir a una quedada, y se encargó personalmente de presentarme a las 50 personas, una a una. Gracias a ella, pude entablar conversación con un pequeño grupito que estaba en pie: Kazu, Eli y Nata. Fue con los que más hablé en toda la tarde.
Llegaron las 8 y media, y me tuve que volver a casa. Había pasado una de las mejores tardes de verano. Desde ese mismo día, decidí que Macba sería mi pequeño trocito de paraíso.
Y así ha sido hasta la fecha. Aún con sus altos y sus bajos, unas mejores que otras, las quedadas son el único lugar en el que me encuentro a gusto. La mayoría del tiempo todo son risas, bromas y alegrías. Conforme pasan las semanas, voy conociendo a más gente. Ahora soy uno de los integrantes del grupo. Y me encanta invitar a los nuevos a que vengan, a que se dejen la vergüenza y la timidez en casa, y se acerquen a conocer a las mejores personas que hay por tierras catalanas.
---------
Pero no todo siempre es de color de rosa, como dicen. Últimamente pocas cosas funcionan como a mí me gustaría. Los estudios no van bien. El sentimiento de compañía no va bien. Las chicas no van bien. Las relaciones entre personas en las quedadas no van bien.
En este momento de mi vida es cuando me pregunto: ¿Para qué he venido aquí?
Si no puedo ayudar a las personas que me importan, si no soy lo suficientemente inteligente, si me siento completamente solo cuando más necesito a alguien a mi lado... ¿Por qué estoy aquí?
No lo sé. Muchas veces pienso en cómo sería la vida de las personas que conozco si yo desapareciese o no hubiese venido nunca. ¿Seguiría igual? Son preguntas sin respuesta.
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¿Que qué le pido a este 2013? Sencillo: que todo a mi alrededor vaya mejor que en 2012 pero peor que en 2014. Que, por una vez, las cosas funcionen bien. A este 2013 le pido ser feliz.
V.
Pero esta no voy a ser otro sinó yo mismo el que va a intentar narrar, o resumir, todo lo que está pasando por su cabeza ahora mismo. Ya no procuro que sea una entrada buena o mala, que guste o no guste, únicamente necesito desahogarme. ¿Sabéis? La música que le puse a este blog es de lo que mejor funciona cuando uno quiere relajarse, reflexionar y escribir.
Hace ya 50 días que dejamos atrás el año 2012. Querría haber hablado sobre ello antes... pero yo soy especial. Sinceramente, a mí se me hizo corto, muy corto, 2012. Si cierro los ojos, todavía recuerdo como si ayer fuera 17 de Febrero del año pasado. Fechas como esa no las olvidaré. ¿Por qué? Por Hachi. Ese acontecimiento fue lo que más me hizo cambiar a lo largo de todo el año. Descubrí un mundo totalmente nuevo para mí... en el cual era demasiado inexperto, y en el todavía me queda mucho por aprender. Demasiados recuerdos y sensaciones acumuladas, que en su momento explicaré. Pero si más no, quiero GRITARLE al mundo y darle las gracias a toda esa serie de acontecimientos que me hicieron crecer como persona, tanto en lo bueno como en lo malo. Hachiko, si no te hubiera conocido, ahora mismo no estaría escribiendo estas palabras. Gracias.
Pero el año no acabó ahí, más bien sólo estaba empezando. Que por Mayo, era por Mayo, cuando sin que ninguno de los dos lo pensaramos, apareció L. Gracias a L conseguí olvidar todo lo malo sucedido anteriormente, a partir de ese momento todo iría viento en popa. Y así fue. Gracias a L pude aprender a descifrar la verdad del interior de las personas con tan solo sus palabras, me hizo crecer aún más. Creo que te he dicho todo lo que te tenía que decir, y desde aquí, si estás leyendo esto, sólo puedo darte las gracias.
Aunque mi año fue algo más que dos personas. Viajé a Mallorca con mi clase, de fin de curso, viaje el cual será bastante difícil de olvidar. ¿Una de las razones? Allí pude ver y pasar una tarde con Sophie. Aunque parezca que no, le tengo demasiado aprecio. Fue, si no la primera, de las primeras personas con las que hablé y conocí en twitter. Y después de más de año y medio, aquí seguimos, Soft.
Hubo cambios, muchos cambios. Tras muchas guerras y debates, finalmente conseguí quedar con un grupo de amigos para ir a Barcelona a pasar la tarde. Primero vino la quedada dickstroyers, épica cuanto menos. Aunque el mejor plato fue el que vino después. Asistí a mi primera quedada twittera.
FRAN, MARÍA, ESTHER, MARTA, JESÚS, PAT, XANTAL, ANAÏS, MARÍA, CLAUDIA, CARLA, NAT. Y VOSOTROS, LOS TWITTEROS Y LOS BARNATWITTEROS. Gracias por haber compartido algún momento de vuestro año conmigo.
Y sin duda alguna, no podría resumir todo un año en sí en una sola entrada de un cutreblog, todo lo que puedo poner por aquí, es que, a final de este año, me he dado cuenta de que he cambiado, he crecido.
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Cuando un grupo de amigos se reúne una tarde cualquiera, nunca sabes lo que va a pasar, pero sabes que lo vas a pasar con ellos, y, por lo tanto, feliz.
Ahora es el turno de hablar de las quedadas twitteras. Es gracioso, porque llevo desde el 26 de Junio de 2011 en twitter y hasta Septiembre del año pasado no sabía nada de ellas. Parece ser, que cuando yo llegué el grupo ya estaba formado. Al principio iba con miedo. ¿Caería bien? ¿No caería bien? ¿Encajaría? ¿Cómo sería el resto de gente que iba a ir? Mi cabeza era un mar de dudas. Tuve suerte, pues iba con un amigo y él se encargó de... digamos que me orientó, de alguna forma. Llegamos tarde, como de costumbre. Había mogollón de gente... me imaginaba un grupito numeroso, pero no aquello. Podría contar... ¿unas 50 personas? Todos parecían buena gente.
Me quedé detrás de mi amigo, mientras él saludaba a todos los que conocía, yo intentaba presentarme, al menos. Una vez etuvimos todos, nos guiaron hasta la plaza del MACBA, que pareció ser el lugar donde se reunían todas las tardes. Una vez allí, cada uno se quedó junto a la gente con la que mejor se llevaba. ¿Yo? Al principio no sabía qué hacer. No conocía nadie, y como ya sabréis, soy demasiado tímido e inseguro. Pero en ese momento, aparecio Nat. Era la única a la que conocía desde antes de ir a una quedada, y se encargó personalmente de presentarme a las 50 personas, una a una. Gracias a ella, pude entablar conversación con un pequeño grupito que estaba en pie: Kazu, Eli y Nata. Fue con los que más hablé en toda la tarde.
Llegaron las 8 y media, y me tuve que volver a casa. Había pasado una de las mejores tardes de verano. Desde ese mismo día, decidí que Macba sería mi pequeño trocito de paraíso.
Y así ha sido hasta la fecha. Aún con sus altos y sus bajos, unas mejores que otras, las quedadas son el único lugar en el que me encuentro a gusto. La mayoría del tiempo todo son risas, bromas y alegrías. Conforme pasan las semanas, voy conociendo a más gente. Ahora soy uno de los integrantes del grupo. Y me encanta invitar a los nuevos a que vengan, a que se dejen la vergüenza y la timidez en casa, y se acerquen a conocer a las mejores personas que hay por tierras catalanas.
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Pero no todo siempre es de color de rosa, como dicen. Últimamente pocas cosas funcionan como a mí me gustaría. Los estudios no van bien. El sentimiento de compañía no va bien. Las chicas no van bien. Las relaciones entre personas en las quedadas no van bien.
En este momento de mi vida es cuando me pregunto: ¿Para qué he venido aquí?
Si no puedo ayudar a las personas que me importan, si no soy lo suficientemente inteligente, si me siento completamente solo cuando más necesito a alguien a mi lado... ¿Por qué estoy aquí?
No lo sé. Muchas veces pienso en cómo sería la vida de las personas que conozco si yo desapareciese o no hubiese venido nunca. ¿Seguiría igual? Son preguntas sin respuesta.
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¿Que qué le pido a este 2013? Sencillo: que todo a mi alrededor vaya mejor que en 2012 pero peor que en 2014. Que, por una vez, las cosas funcionen bien. A este 2013 le pido ser feliz.
V.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Cuando nada va bien.
Se me ha olvidado incluso cómo escribir. Tengo muchas ganas, pero las palabras no quieren emerger, me cuesta mucho más de lo normal. Estoy realmente saturado. Odio encontrarme así. ¿El motivo? Ni yo mismo lo sé.
Lloro, lloro, y lloro. Creo que ya hasta las lágrimas se han secado. Me hallo en un momento en el que quedarse solo, escuchar música y pensar, es sinónimo de ponerse triste, melancólico y dramático.
Cuando estoy con alguien, procuro estar alegre, reírme, y no pensar en la realidad. Pero todos, de vez en cuando, nos derrumbamos.
Últimamente no me sale nada a derechas. Las notas que he sacado este trimestre son bajas, más de lo que deberían. Podría haber tenido un 8 de media, pero sin embargo me he quedado en el 6. El otro día suspendí por primera vez un exámen, lo que más rabia me dio fue que sucedió por una tontería, porque yo sabía perfectamente hacerlo todo. ¿Sabéis esa sensación de impotencia que te recorre todo el cuerpo y te dan ganas de dar un fuerte golpe a algo? Así me sentí en ese momento.
Ahora mismo podría copiar una o dos de las entradas antiguas, pegarlas, y ya lo tendría. Es como mi vida no dejase de repetirse. Día tras día, noche tras noche, todo parece una repetición de lo anterior. Estoy agotado de la rutina. Sé que es una frase demasiado común, aun así, es la pura verdad. Incluso 'salir de la rutina' se convierte en algo repetitivo: casa, ordenador e internet. Necesito un soplo de aire fresco, darle un giro de 180 grados a mi vida. Para bien o para mal, ahora mismo ese dato me resulta absolutamente indiferente. Una cosa es cierta: lo necesito urgentemente.
Aunque aquí no acaba todo. Tengo la sensación de que no encajo en ninguna parte. Ni con familia, ni con 'amigos', ni con compañeros de clase, y con los twitteros tampoco veo que acabe de encajar. ¿Por qué? ¿Qué es lo que falla? De verdad, no lo sé. Y como ya he dicho, estoy cansado de ello.
Es una situación demasiado rara e hipócrita incluso para mí. No quiero preocupar a nadie con mis problemas, pero que alguien se interese por mí sin que tenga que decir nada es todo lo que necesito. ¿Habéis tenido alguna vez a esa persona que con tan sólo miraros a los ojos o observaros durante un momento sabe lo que os pasa y no necesita preguntaros? Yo tampoco. Mas yo sí que soy capaz de ver ese tipo de cosas en algunas personas. ¿Tan difícil es conseguir a alguien así? Y digo conseguir, porque estoy seguro que una persona así de especial no aparece de la nada... ¿O sí? Unos se sorprenden cuando menciono que todavía no he tenido pareja alguna y jamás me he 'liado' con alguien. Otros contestan que es normal, soy joven, tengo otras cosas de las que preocuparme, que ya llegará. Quizá mi manera de ser dependa de eso. Puede que encontrar a 'esa persona' solucione todos mi problemas. Lástima es que, para un chico como yo, esa no sea una tarea fácil. Estoy cansado de buscar y no encontrar, de creer que acierto y fallar, de falsas ilusiones y de palabras vacías. Quiero que, por una vez, sólo por esta vez, lo bueno venga a mí y el viento sople a favor. Más seguro es aún que ya conozca a esa persona, pero que todavía esté oculta entre la multitud. Así que, estés donde quiera que estés, espero que leas este pequeño fragmento y me salves de este tan metáforico infierno.
Ahora que lo pienso y reflexiono sobre ello, todo suena demasiado a película, tanto lo bueno como lo malo. Si bien, tal vez siempre haya querido vivir en un mundo de ensueño.
Lloro, lloro, y lloro. Creo que ya hasta las lágrimas se han secado. Me hallo en un momento en el que quedarse solo, escuchar música y pensar, es sinónimo de ponerse triste, melancólico y dramático.
Cuando estoy con alguien, procuro estar alegre, reírme, y no pensar en la realidad. Pero todos, de vez en cuando, nos derrumbamos.
Últimamente no me sale nada a derechas. Las notas que he sacado este trimestre son bajas, más de lo que deberían. Podría haber tenido un 8 de media, pero sin embargo me he quedado en el 6. El otro día suspendí por primera vez un exámen, lo que más rabia me dio fue que sucedió por una tontería, porque yo sabía perfectamente hacerlo todo. ¿Sabéis esa sensación de impotencia que te recorre todo el cuerpo y te dan ganas de dar un fuerte golpe a algo? Así me sentí en ese momento.
Ahora mismo podría copiar una o dos de las entradas antiguas, pegarlas, y ya lo tendría. Es como mi vida no dejase de repetirse. Día tras día, noche tras noche, todo parece una repetición de lo anterior. Estoy agotado de la rutina. Sé que es una frase demasiado común, aun así, es la pura verdad. Incluso 'salir de la rutina' se convierte en algo repetitivo: casa, ordenador e internet. Necesito un soplo de aire fresco, darle un giro de 180 grados a mi vida. Para bien o para mal, ahora mismo ese dato me resulta absolutamente indiferente. Una cosa es cierta: lo necesito urgentemente.
Aunque aquí no acaba todo. Tengo la sensación de que no encajo en ninguna parte. Ni con familia, ni con 'amigos', ni con compañeros de clase, y con los twitteros tampoco veo que acabe de encajar. ¿Por qué? ¿Qué es lo que falla? De verdad, no lo sé. Y como ya he dicho, estoy cansado de ello.
Es una situación demasiado rara e hipócrita incluso para mí. No quiero preocupar a nadie con mis problemas, pero que alguien se interese por mí sin que tenga que decir nada es todo lo que necesito. ¿Habéis tenido alguna vez a esa persona que con tan sólo miraros a los ojos o observaros durante un momento sabe lo que os pasa y no necesita preguntaros? Yo tampoco. Mas yo sí que soy capaz de ver ese tipo de cosas en algunas personas. ¿Tan difícil es conseguir a alguien así? Y digo conseguir, porque estoy seguro que una persona así de especial no aparece de la nada... ¿O sí? Unos se sorprenden cuando menciono que todavía no he tenido pareja alguna y jamás me he 'liado' con alguien. Otros contestan que es normal, soy joven, tengo otras cosas de las que preocuparme, que ya llegará. Quizá mi manera de ser dependa de eso. Puede que encontrar a 'esa persona' solucione todos mi problemas. Lástima es que, para un chico como yo, esa no sea una tarea fácil. Estoy cansado de buscar y no encontrar, de creer que acierto y fallar, de falsas ilusiones y de palabras vacías. Quiero que, por una vez, sólo por esta vez, lo bueno venga a mí y el viento sople a favor. Más seguro es aún que ya conozca a esa persona, pero que todavía esté oculta entre la multitud. Así que, estés donde quiera que estés, espero que leas este pequeño fragmento y me salves de este tan metáforico infierno.
Ahora que lo pienso y reflexiono sobre ello, todo suena demasiado a película, tanto lo bueno como lo malo. Si bien, tal vez siempre haya querido vivir en un mundo de ensueño.
martes, 6 de noviembre de 2012
Dieciséis añitos.
No
sé muy bien a dónde quiero llegar con el texto. Pero como ya dije una
vez, esto es para plasmar mis ideas, pensamientos y sentimientos. Unos
estarán mejor que otros, y este no es demasiado agradable, pues ni yo lo
entiendo. Espero que no os desagrade, y gracias por leer.
Dieciséis. Pequeño para uno, grande para otros. Un paso más en el inicio de eso a lo que llaman vida.
'Otro día más. Me he levantado a la misma hora de siempre. He ido hacia la ducha y luego me he tomado el desayuno de cada día. Lo mismo de siempre. He llegado muy justo de tiempo a clase y me he sentado, como es normal. Pero, de repente, mi compañera me dice algo: '¡Felicidades!' En efecto, hoy es mi cumpleaños.
Y nos damos cuenta que el tiempo pasa volando... todavía recuerdo la tarde lluviosa de domingo del año anterior. No salí de casa, ni nadie vino a verme... pero no me sorprendió. Me pasé la tarde entera con música y en el ordenador. Hoy no ha sido un día tan diferente, después de todo... madrugar, clase, dos exámenes y a casa. Y, como predecía, me he pasado toda la tarde encerrado entre cuatro paredes.
Tal vez lo único que quería es que alguien me diese una sorpresa. Se supone que los cumpleaños son días para recordar, ¿no? Llevo mucho tiempo teniendo asco a este día. Estoy solo. Yo lo único que pedía era algo que me hiciese sentir especial, importante por una vez, algo que me sacase de la monotonía en la que todos, absolutamente todos, vivimos.
Pero hoy ya soy un año más mayor. Me miro al espejo y nada ha cambiado. La misma cara, el mismo pelo, el mismo físico de siempre... Pero algo dentro cambia. Algo dentro dice que no soy el mismo. Y es hora de tomar medidas al respecto. Es hora de decir basta. Estos dos últimos años no han sido los mejores... Pero tengo la corazonada de que eso va a cambiar. Voy a hacer que eso cambie. ¿Cómo? Ni yo lo sé todavía. ¿Alguien hará que eso cambie? Confío en ello. Aunque una cosa sí es segura: hoy voy a ser feliz, pues hoy ya tengo dieciséis.'
Y poco a poco vamos contruyéndonos, pasito a pasito vamos avanzando, hasta convertirnos en personas.
Dieciséis. Pequeño para uno, grande para otros. Un paso más en el inicio de eso a lo que llaman vida.
'Otro día más. Me he levantado a la misma hora de siempre. He ido hacia la ducha y luego me he tomado el desayuno de cada día. Lo mismo de siempre. He llegado muy justo de tiempo a clase y me he sentado, como es normal. Pero, de repente, mi compañera me dice algo: '¡Felicidades!' En efecto, hoy es mi cumpleaños.
Y nos damos cuenta que el tiempo pasa volando... todavía recuerdo la tarde lluviosa de domingo del año anterior. No salí de casa, ni nadie vino a verme... pero no me sorprendió. Me pasé la tarde entera con música y en el ordenador. Hoy no ha sido un día tan diferente, después de todo... madrugar, clase, dos exámenes y a casa. Y, como predecía, me he pasado toda la tarde encerrado entre cuatro paredes.
Tal vez lo único que quería es que alguien me diese una sorpresa. Se supone que los cumpleaños son días para recordar, ¿no? Llevo mucho tiempo teniendo asco a este día. Estoy solo. Yo lo único que pedía era algo que me hiciese sentir especial, importante por una vez, algo que me sacase de la monotonía en la que todos, absolutamente todos, vivimos.
Pero hoy ya soy un año más mayor. Me miro al espejo y nada ha cambiado. La misma cara, el mismo pelo, el mismo físico de siempre... Pero algo dentro cambia. Algo dentro dice que no soy el mismo. Y es hora de tomar medidas al respecto. Es hora de decir basta. Estos dos últimos años no han sido los mejores... Pero tengo la corazonada de que eso va a cambiar. Voy a hacer que eso cambie. ¿Cómo? Ni yo lo sé todavía. ¿Alguien hará que eso cambie? Confío en ello. Aunque una cosa sí es segura: hoy voy a ser feliz, pues hoy ya tengo dieciséis.'
Y poco a poco vamos contruyéndonos, pasito a pasito vamos avanzando, hasta convertirnos en personas.
domingo, 28 de octubre de 2012
Hi, I exist.
'Hola, existo. Soy yo. ¿No me ves? ¡Hey, estoy aquí!'.
Supongo que ya me entendéis. Es ese sentimiento de querer hacer ver a la gente que estás, pero no saber cómo. Sobretodo a aquellos que acabas de conocer y no sabes muy bien cómo son y si les caes bien o no.
Soy tímido e introvertido, me cuesta mucho hacerme notar. No actúo como me gustaría por miedo al rechazo. Ese '¿Y si...?' está siempre en mi cabeza. Pienso demasiadas cosas, pero no hago ninguna. Tengo miedo a perder. Miedo a perder, a olvidar, y a ser olvidado. Al fin y al cabo, todos tememos a la soledad más absoluta. ¿Cómo actuarías sin un día por la mañana te despertaras y nadie supiera quién eres? O peor aún, ¿si fueras el único ser humano en el planeta? Son cosas que todos nos planteamos, pero no sabemos muy bien lo que haríamos. Digamos... que yo vivo con un pensamiento un tanto parecido. Como he dicho antes, el miedo al rechazo me puede, y por ello la mayoría de veces no saco a mi 'auténtico yo' al exterior.
Una de las frases con la que más me defino es la de 'repelente de chicas'. Pues es cierto que hasta la fecha, no he tenido muy buenas experiencias, por no decir ninguna, con este tan misterioso género de la raza humana. Y digo misterioso, porque cada una es un mundo, nunca sabes lo que le puede estar pasando por la cabeza, y cuando tienes una idea, resulta ser todo lo contrario. Las mentes masculinas tienen fama de ser simples, por ello muchas veces comparo la mía con la de una mujer, tengo una mentalidad un tanto... extraña. ¿Por qué repelente? Os preguntaréis. Es sencillo, la única razón que hay es que no sé cómo actuar ante ellas, y la mayoría me acaban cogiendo asco. Admitidlo, a ninguna os gusta, a primera vista, un tipo como yo. Y si no escojo las palabras correctas a la hora de presentarme... Otra persona más a la lista de 'le da igual mi existencia y lo que ello conlleva'. ¿Que me gustaría tener más relación con las chicas que conozco? Sí. El problema es que no tengo ni idea de cómo. Ciertamente, a veces tengo más tema de conversación con una fémina que con un humano de mi género. Eso hace que a veces me plantee mi sexualidad... Fuera coñas, lo que he dicho antes es cierto. 'Quien se pelea se desea', dicen. También podría aplicarme eso. Si os acabo de conocer, y me meto con vosotras, no me odiéis, es porque quiero ser vuestro amigo y quiero conoceros más. Es la primera forma de actuar que me sale, pues siempre he leído que los... 'malotes' os van más, ¿no? Aunque yo no soy de esos, para nada. A mí, lo que más me puede alegrar un día, si me ha ido mal, es un abrazo vuestro. No soy propenso ni a dar ni a recibir muchos por mi ya mencionada timidez, pero cuando sucede, me encanta.
Toda esta parrafada se podría aplicar a los machos. Me considero diferente a la mayoría de chicos, y en casi todos los casos, ellos me consideran a mí como un 'bicho raro'. Tal vez por no ser tan masculino como ellos, o por no entender su tan fascinante y casual humor, pero lo que es cierto es que hasta la fecha no he tenido un mejor amigo. Aunque la mayoría de gente no le de importancia... para mí eso la tiene. Un chaval con el que poder hacer cualquier chorrada, con el que contar siempre, para lo divertido y para lo serio. Me explico, ¿verdad?
Tampoco sé muy bien dónde quería llegar con esto. ¿Presentarme un poco más? Tal vez sí.
'Hi, I exist. So please, just call me V'.
Supongo que ya me entendéis. Es ese sentimiento de querer hacer ver a la gente que estás, pero no saber cómo. Sobretodo a aquellos que acabas de conocer y no sabes muy bien cómo son y si les caes bien o no.
Soy tímido e introvertido, me cuesta mucho hacerme notar. No actúo como me gustaría por miedo al rechazo. Ese '¿Y si...?' está siempre en mi cabeza. Pienso demasiadas cosas, pero no hago ninguna. Tengo miedo a perder. Miedo a perder, a olvidar, y a ser olvidado. Al fin y al cabo, todos tememos a la soledad más absoluta. ¿Cómo actuarías sin un día por la mañana te despertaras y nadie supiera quién eres? O peor aún, ¿si fueras el único ser humano en el planeta? Son cosas que todos nos planteamos, pero no sabemos muy bien lo que haríamos. Digamos... que yo vivo con un pensamiento un tanto parecido. Como he dicho antes, el miedo al rechazo me puede, y por ello la mayoría de veces no saco a mi 'auténtico yo' al exterior.
Una de las frases con la que más me defino es la de 'repelente de chicas'. Pues es cierto que hasta la fecha, no he tenido muy buenas experiencias, por no decir ninguna, con este tan misterioso género de la raza humana. Y digo misterioso, porque cada una es un mundo, nunca sabes lo que le puede estar pasando por la cabeza, y cuando tienes una idea, resulta ser todo lo contrario. Las mentes masculinas tienen fama de ser simples, por ello muchas veces comparo la mía con la de una mujer, tengo una mentalidad un tanto... extraña. ¿Por qué repelente? Os preguntaréis. Es sencillo, la única razón que hay es que no sé cómo actuar ante ellas, y la mayoría me acaban cogiendo asco. Admitidlo, a ninguna os gusta, a primera vista, un tipo como yo. Y si no escojo las palabras correctas a la hora de presentarme... Otra persona más a la lista de 'le da igual mi existencia y lo que ello conlleva'. ¿Que me gustaría tener más relación con las chicas que conozco? Sí. El problema es que no tengo ni idea de cómo. Ciertamente, a veces tengo más tema de conversación con una fémina que con un humano de mi género. Eso hace que a veces me plantee mi sexualidad... Fuera coñas, lo que he dicho antes es cierto. 'Quien se pelea se desea', dicen. También podría aplicarme eso. Si os acabo de conocer, y me meto con vosotras, no me odiéis, es porque quiero ser vuestro amigo y quiero conoceros más. Es la primera forma de actuar que me sale, pues siempre he leído que los... 'malotes' os van más, ¿no? Aunque yo no soy de esos, para nada. A mí, lo que más me puede alegrar un día, si me ha ido mal, es un abrazo vuestro. No soy propenso ni a dar ni a recibir muchos por mi ya mencionada timidez, pero cuando sucede, me encanta.
Toda esta parrafada se podría aplicar a los machos. Me considero diferente a la mayoría de chicos, y en casi todos los casos, ellos me consideran a mí como un 'bicho raro'. Tal vez por no ser tan masculino como ellos, o por no entender su tan fascinante y casual humor, pero lo que es cierto es que hasta la fecha no he tenido un mejor amigo. Aunque la mayoría de gente no le de importancia... para mí eso la tiene. Un chaval con el que poder hacer cualquier chorrada, con el que contar siempre, para lo divertido y para lo serio. Me explico, ¿verdad?
Tampoco sé muy bien dónde quería llegar con esto. ¿Presentarme un poco más? Tal vez sí.
'Hi, I exist. So please, just call me V'.
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